El hijo de inmigrantes latinos que se hizo “millonario” gracias a los videojuegos

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Michael es hijo de inmigrantes de Perú y Bolivia. Cuando era un niño, mientras jugaba videojuegos, empezó a buscar información para aprender a cambiar esos “jueguitos” que tanto le gustaban. Con solo 17 años Facebook lo contrató y hoy, a sus 25, publica un libro y cuenta cuáles son para él las claves de su meteórico crecimiento.

Con tan solo 17 años, Michael Sayman fue el ingeniero más joven de Facebook gracias a su habilidad para desarrollar aplicaciones. El joven había comenzado con apenas 13 años a crear aplicaciones y hoy, que tiene 25 años, es el senior product manager de la gigante de los videojuegos mundial Roblox.

Michael es hijo de inmigrantes que afrontaron problemas económicos, justo al momento en que él comenzó a mostrar interés y talento con la tecnología.

Desde pequeño mostró pasión por los videojuegos algo que fue el punto de partida de su historia de éxito a tan temprana edad. Con 23 años, el joven formó parte de la lista en 2019 de los menores de 30 más exitosos de la revista Forbes.

“Me fascinaban tanto (los videojuegos) que yo quería modificarlos, buscar el modo de que el juego funcionara a mi manera, y para hacerlo usé internet para ver cómo podía transformarlos en lo que yo quería”, dice Sayman en entrevista con Univision Noticias.

Pero al poco tiempo, el joven entendió que lo que estaba haciendo con los videojuegos era en realidad un ejercicio de programación con el que no solo estaba modificando sino también creando sus propios juegos, lo que definiría su rumbo profesional.

“Desde que era chiquito me fascinaban las computadoras, pero crear mis propios juegos fue ir un paso más allá”, cuenta.
Talento, suerte y ‘sueño americano’ a los 17

Michel lanzó un libro este año, editado por Penguin Random House. Se llama “El niño de las apps: cómo un hijo de inmigrantes tomó una pieza del sueño americano”, y en él relata su meteórico ascenso en el mundo de la tecnología y una inspiradora historia de logros.

Cuenta que sus padres, ella peruana y él boliviano, inmigraron a Estados Unidos y se establecieron en Miami, Florida. Tenían un negocio de restaurantes que a raíz de la llamada Gran Recesión del 2008 colapsó.

Detalla además en su libro que su familia perdió la casa en la que vivían. En esos duros momentos económicos, en el lapso de un año, dice, lanzó una aplicación para iPhone que recaudaba miles de dólares al mes, “lo suficiente para mantener a flote a su familia”.

Cuando era un niño, creó Club Penguin, un juego en línea en el que participan múltiples jugadores que realizan diversas actividades en un mundo virtual.

Luego el programador lanzó el exitoso 4 Snaps, su desarrollo de jugadores múltiples en línea para teléfonos inteligentes que consiste en imágenes y adivinanzas.
Y entonces ‘aparece’ Zuckerberg

El joven cuenta en el libro que “quería crear un juego de jugadores múltiples en el que el primero le enviara cuatro fotos a un amigo y este tuviera que adivinar la palabra en la que estaba pensando”.

“Por ejemplo, si alguien te enviaba imágenes de papas fritas, nachos, alitas de pollo y galletas, tendrías que adivinar la palabra munchies (antojos). Con suerte, las personas se quedarían enganchadas al juego y seguirían jugando con nuevas palabras, enviándose más fotos entre ellas”, describe en el texto. Así fue que nació 4 Snaps.

Michael recuerda que justo en esos días recibió un email en el que le comunicaban que el CEO de Facebook quería conocerle.

La aparición en su vida del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, cuenta Michael, le resultó “increíble” e inesperada, ya que solo tenía 16 años cuando puso atención en él.

“Yo estaba creando un par de videojuegos que llegaron a tener algunos millones de usuarios y descargas, y esto hizo que Zuckerberg se diera cuenta de lo que yo estaba creando”, dice.

” No lo podía creer, me fui a conocerlo y conversamos, ahí decidí que quería trabajar para Facebook”, explica a Univision Noticias. Recuerda que para esa entrevista tuvo que viajar a California, cita a la que lo acompañó su madre desde Miami, pues él era menor de edad y no lo dejaron ir solo.
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“Tuvieron que comprar dos pasajes y así fue como nos fuimos por primera vez a conocer las oficinas de Facebook … pude hablar con él un rato en persona, posteriormente nos reuníamos cada mes o cada par de semanas”, recuerda.
Un adolescente en el adulto Silicon Valley

Estuvo trabajando cuatro años en Silicon Valley (de los 17 a los 21 años) en donde dice que pasó buenos y malos momentos, muchos relacionados a la corta edad a la que llegó al mundo de la tecnología de alto nivel.

“Tenía 16 años cuando comencé a conversar con ellos y me contrataron a los 17 (…) Es un mundo complicado (aunque) lo mejor de todo es que tuve muchas personas que me ayudaron a crecer”, reconoce.

‘Micky’ -como le llama su familia- dice que fue muy difícil acostumbrarse al ritmo de vida de Silicon Valley siendo tan joven, sobre todo porque estaba rodeado de un mundo de adultos.

“Vivir allá solo, con gente más grande que yo y no saber cómo manejar las cosas (de adultos) fue muy difícil”, cuenta. “Crear amistades también pues todos eran mayores de edad, (tenían) 15 años más que yo… estaba rodeado de gente que podían ser mis padres”, expresa en entrevista por videollamada.
“Millonario”

Una vez que emprendió su aventura laboral en Facebook, sus padres se quedaron en Miami junto a su hermana Mariana -quien es un año menor que él-.

El dinero que comenzó a ganar fue un tema complejo de gestionar, ya que aunque ganaba más que cualquier persona promedio de su edad, ese no era el problema, sino que en su familia el ahorro era una palabra prácticamente desconocida, como reconoce en un pasaje de su libro.
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“Mis padres sabían incluso menos que yo acerca de temas de dinero. No tenían idea de lo que significaba ahorrar y veían las tarjetas de crédito como dinero gratis que podrían devolver -con suerte- en algún momento”, cuenta en el libro.

“No le pido dinero a mis papás, aquí es al revés”, confiesa entre risas, y señala que siempre se pagó sus cosas y ayuda con las cuentas familiares.

“Cuando llegué a tener 19 o 20 años, mi cuenta era de millonario”, revela Michael, quien no ofrece una cifra aproximada de cuál era su salario por aquellos días.
¿Su receta? “No soy un genio”

Sobre su experiencia en Silicon Valley, Michel reflexiona sobre el hecho de que a veces el tema de su edad hacía que muchos dudaran de sus capacidades, pero logró sobreponerse.

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