La banca dobla su valor en bolsa en 20 años y EEUU refuerza su hegemonía

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Los atentados del 11 de septiembre golpearon especialmente al sector financiero teniendo en cuenta que se planteó como una cuestión de seguridad nacional y contra el modelo capitalista de EEUU. Wall Street cerró sus puertas hasta el 17 de septiembre, en un hecho histórico, y aquella sesión se saldó con el desplome del 64% en acciones como las del gigante JP Morgan. Por aquel entonces era la quinta entidad más importante del mundo. Hoy es la primera por capitalización, con más de 400.00 millones de euros.

Dos semanas después de los atentados Citigroup, el banco más grande del mundo entonces, había perdido un 15% de su valor bursátil a cierre del día 21. En Europa, donde no cerraron las principales plazas, las pérdidas para HSBC fueron del 13,3% el mismo 11 de septiembre; Santander retrocedió otro 3,6%, aunque dos semanas después su caída era ya del 25%; y BNP Paribas se dejó un 9% la misma sesión de los ataques a las Torres Gemelas.

Pero si algo no ha cambiado en las últimas dos décadas es la hegemonía de EEUU en el panorama financiero internacional. En el año 2001, cuatro de las cinco mayores entidades financieras eran americanas -Citigroup, Bank of America, Wells Fargo y JP Morgan-. Hoy también lideran el ránking, aunque es JP Morgan la mayor entidad y Citigroup ha caído hasta la quinta posición. Entre ellas tan solo se cuela Royal Bank of Canada, con algo más de 124.000 millones de euros de capitalización. Gracias a la fortaleza americana el sector ha logrado aumentar un 90% su valor en bolsa en estos 20 años, hasta sobrepasar los 2,12 billones de euros de las 20 mayores firmas.

En términos generales los nombres que reinaban entonces en el sector mantienen su hegemonía. De los 20 mayores tan solo ha habido tres cambios en estas dos décadas; y, entre los españoles, Banco Santander sigue siendo el único representante entre sus filas. Del puesto 11 de entonces ha caído al 18 de ahora.

Más allá de nombres propios, el sector financiero tiene poco que ver con lo que era. Una crisis financiera internacional, la de 2008, dio paso a las dudas sobre la viabilidad de los países periféricos en Europa en 2012, y ambas sembraron lo que hoy se recolecta en todo el mundo: tipos de interés en mínimos históricos y…

una política tan acomodaticia que ha acabado con la rentabilidad per se de la banca. En el año 2001 era difícil encontrar una entidad cuyo ROE (retorno sobre el capital, en sus siglas en inglés) estuviera por debajo del coste del capital. O lo que es lo mismo, un banco que no fuera rentable.

Las entidades estadounidenses contaban con ROEs desde el 20% de Citigroup al 16% de JP Morgan. En Europa, el tridente más valioso formado por Banco Santander, BNP Paribas e Intesa San Paolo alcanzaba rentabilidades superiores al 14% por aquel entonces. Hoy ese objetivo se antoja un imposible no solo este año, sino también los próximos, teniendo en cuenta que la materia prima de la banca, los intereses, ha sido prácticamente aniquilada y han debido aprender a sobrevivir a base de comisiones. Y lo han logrado.

Este año se espera un beneficio conjunto de 208.000 millones de euros para las 20 mayores firmas. Por detrás de UBS, Santander será, además, quien más aumentará sus ganancias hasta 2023, un 23% -hasta superar los 8.200 millones de euros-.

Los cinco mayores bancos europeos -Santander, BNP, Intesa, ING y el suizo UBS- alcanzarán, según las estimaciones un ROE del 8,2% de media a cierre de 2021. Será del 8,4% en 2023. En EEUU la previsión es que se cierre este ejercicio en cotas del 11%; en Canadá se llegará al 15% y en Australia -con cuatro de sus financieras entre los más grandes del mundo- se situará en el 10,1%.
Por debajo de su valor

Esta situación es la que se refleja en las valoraciones. Se antoja complicado volver a niveles previos a Lehman Brothers, el verdadero cataclismo para el sector hace ya 14 años. Rara era la entidad que no cotizara a más de dos veces su valor contable a comienzos del Siglo XXI: Santander lo hacía por encima de las 3 veces -hoy cotiza con un descuento del 45%, el menor, por otro lado, en años-; Intesa cotizaba en las 2,5 veces y BNP en 2, mientras los estadounidenses rondaban las 3 veces sus fondos propios.

¿Cuál es la previsión? El Covid ha traído consigo un fin de ciclo que culminará cuando la Reserva Federal americana mueva ficha, aunque, contra pronóstico, el Banco Central Europeo (BCE) ha acelerado el paso. Se espera que puedan iniciar el tapering (o la retirada paulatina de las compras) a partir de diciembre. Es la antesala a la subida de tipos que en este caso sí se producirá antes en EEUU, teóricamente, a finales del próximo verano.

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