Soldado de EEUU llora cuando traductor afgano consigue asilo

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Veterano de la guerra en Afganistán, Spencer Sullivan nunca se sintió tan victorioso.

Peleó durante años para que su traductor afgano recibiese asilo después de que el otro intérprete de su unidad fuese asesinado por el Talibán en el 2017, luego de que Estados Unidos le negase una visa.

Y el miércoles, Abdulhaq Sodais recibió finalmente asilo en Alemania, adonde había escapado en vista de que Estados Unidos le negó también visa varias veces a pesar de que había sido amenazado de muerte por colaborar con las fuerzas estadounidenses durante su ocupación de Afganistán.

Sullivan, quien vive en Virginia, dijo que dejó caer su teléfono cuando vio el mensaje de texto de Sodais.

“Empecé a llorar”, expresó.

La decisión de un tribunal alemán puso fin a una batalla de ocho años librada por dos individuos que arriesgaron sus vidas luchando contra el Talibán y forjaron un vínculo que solo se da en la guerra.

Sullivan decidió ayudar a Sodais después de perder a otro traductor, Sayed Masoud, asesinado por el Talibán en el 2017, mientras esperaba una visa de Estados Unidos que no llegó. Es uno de numerosos excombatientes estadounidenses que han estado tratando de rescatar a afganos que colaboraron con ellos y que ahora corren peligro en Afganistán tras la toma del poder por parte del Talibán.

“Siento un alivio liberador”, dijo Sullivan, agregando que se sintió abrumado por la emoción el miércoles al pensar que no había podido ayudar a Masoud. “La odisea terminó, pero Sayed no sobrevivió”.

Miles de afganos que colaboraron con las fuerzas estadounidenses llevan años atrapados en un caótico programa de visas especiales de Estados Unidos. A muchos se les negó la visa por inconsistencias menores, como que llegaban tarde a sus empleos, según veteranos que trabajaron con ellos.

Sodais solicitó visa de Estados Unidos por primera vez en el 2013, la cual fue denegada. Hizo cuatro apelaciones fallidas, hasta que se escapó a Alemania, luego de que su tío fuese decapitado y un vecino que trabajó para los militares estadounidenses fuese asesinado por el Talibán.

Sodais viajó durante siete meses, cruzando media docena de países. Fue golpeado y abandonado por traficantes, y encarcelado y golpeado nuevamente por la policía, hasta que finalmente llegó a Alemania, que también rechazó su primera solicitud de asilo.

Sullivan escribió cartas de recomendación, presentó fotos que constataban la colaboración de Sodais con su unidad y obtuvo documentos que indicaban que Estados Unidos le había negado la visa en base a una ambigua evaluación de un contratista civil, que según Sodais lo acusó falsamente de perder tiempo en las redes sociales cuando trabajaba.

El 11 de agosto Alemania suspendió temporalmente la deportación de afganos debido a la agitación reinante en el país, sin decir cuánto tiempo duraría la medida. Sodais señaló que cree que las cartas de Sullivan fueron la razón por la que terminaron dándole asilo. Su caso será reconsiderado dentro de tres años, cuando podría solicitar la ciudadanía alemana.

Sodais dijo que ansía tener un pasaporte alemán para poder visitar algún día a Sullivan en Estados Unidos.

“Siento que tengo un gran futuro por delante”, comentó.

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